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Un buen vino siempre se acompaña de una buena tapa y este “maridaje”, lo podrás encontrar en la Vinoteca Ordoñez y disfrutar de tapas y vinos. Es algo espectacular y encima en el corazón de Córdoba en la Judería.

Aunque el tapeo es una costumbre totalmente extendida en España, incluso algo que distingue al país internacionalmente, para tomar un buen vino existen algunas recetas de tapas más adecuadas que otras, aunque en realidad un buen vino pega con todo.

Buqué del vino

Vinoteca Ordoñez - Vinoteca en la Mezquita

Vinoteca Ordoñez – Vinoteca en la Mezquita

El buqué es el aroma que otorga a un vino su paso por las barricas o botellas. No es el que proviene de las variedades de uva utilizadas en el vino en cuestión, ni tampoco el que procede de la fermentación. No obstante, un buqué de calidad debe estar en armonía con el aroma de la uva y la fermentación. De su armonía obtendremos “un buen buqué”.

Al no proceder ni de la variedad o variedades que conforman el vino que estemos catando, ni tampoco de su fermentación, se le considera un “aroma terciario”. Viene por tanto después de los que serían aromas primario (variedades de vino) y secundario del vino (fermentación del vino, una fase del proceso de elaboración del vino).

Mejoras tapas para el vino

Tapas y vinos es una delicatessen de los dioses. Dado que por lo general las tapas incitan a beber, aquellas que mejor se mezclan con los vinos son las que tengan un origen seco o un amargor que pueda combinar con el buqué de los vinos, así tapas frías como aceitunas, o los frutos secos son una de las mejores opciones.

Las clásicas tapas cocinadas como croquetas, bocatines o pulgas, calamares a la romana, tortilla española, rabas de calamar, magro, sandwich, pimientos rellenos, pueden ser consideradas si la intención es consumir bastante vino pues la grasa que se desprenden de las mismas incitan a tomar cada vez más.

No olvidar dentro de estas las banderillas. Estas consisten en unos encurtidos: pepinillos, aceitunas, cebollitas y una guindilla, insertados en un palillo largo de aproximadamente unos 10 como en una brocheta. La característica de la banderilla es su mezcla en el sabor ácido del encurtido y el ligeramente picante de la guindilla.