


Cuando llegan los meses de otoño, la cocina cordobesa recupera algunos de sus guisos más reconfortantes. Uno de los más representativos es la carrillada ibérica estofada, un plato tradicional que combina la melosidad de la carne con el sabor intenso del vino y las hierbas aromáticas. En Vinoteca Ordóñez, en pleno corazón de la Judería y a pocos pasos de la Mezquita, preparamos esta receta con el respeto que merece la tradición, apostando por productos locales y un proceso de cocción lento que potencia cada matiz. A continuación compartimos cómo elaborarla en casa con el mismo espíritu con el que la servimos en nuestra vinoteca.
En nuestra vinoteca, situada en pleno casco histórico de Córdoba, mantenemos viva esa tradición trabajando con producto local y respetando los tiempos de cocción que hacen que la carne se deshaga en la boca. Cada plato que servimos es un homenaje a la cocina cordobesa más auténtica, elaborada con el mimo y la paciencia que exige un guiso con historia.
Para elaborar esta receta tradicional necesitarás productos sencillos y de calidad. La clave está en elegir una buena carrillada ibérica fresca y un vino tinto con carácter, preferiblemente de la Denominación Montilla-Moriles, que aporte profundidad al guiso:
1 kg de carrillada ibérica limpia
2 cebollas grandes
2 zanahorias
3 dientes de ajo
1 pimiento rojo
2 tomates maduros
250 ml de vino tinto
500 ml de caldo de carne
2 hojas de laurel
Aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta negra al gusto
En una cazuela amplia añadimos un fondo de aceite de oliva virgen extra y pochamos la cebolla, el ajo, el pimiento rojo y la zanahoria bien picados. Cocinamos a fuego lento hasta que las verduras estén tiernas y liberen todos sus aromas.
Incorporamos las carrilladas salpimentadas y las doramos por todos sus lados para sellarlas y mantener sus jugos. Este paso es fundamental para que la carne quede tierna y melosa.
Vertemos el vino tinto de Montilla-Moriles y dejamos que se evapore el alcohol mientras se integran los sabores. Este paso aporta profundidad y matices al guiso.
Agregamos el tomate rallado, el caldo de carne y las hojas de laurel. Llevamos a ebullición y después bajamos el fuego para que el guiso se cocine lentamente.
Tapamos la cazuela y cocinamos durante aproximadamente dos horas a fuego suave, removiendo de vez en cuando. El tiempo es clave: cuanto más lenta sea la cocción, más tierna quedará la carne. Una vez lista, dejamos reposar unos minutos antes de servir.

El secreto de una buena carrillada ibérica estofada está en la paciencia. No hay atajos para lograr una carne tierna que se deshaga al tocarla con el tenedor. La cocción lenta a fuego suave durante al menos dos horas permite que el colágeno de la carne se funda con la salsa, creando esa textura melosa tan característica de los guisos tradicionales cordobeses.
Elegir un buen vino tinto es otro punto clave. En Vinoteca Ordóñez apostamos por vinos de la Denominación Montilla-Moriles, que aportan matices profundos sin enmascarar el sabor de la carne. También es recomendable preparar el guiso con antelación y dejarlo reposar unas horas antes de servirlo: el sabor se concentra y la salsa alcanza una consistencia perfecta.
Preparar esta receta en casa es una experiencia gratificante, pero saborearla en el lugar donde tradición y cocina cordobesa se unen la convierte en algo especial. En Vinoteca Ordóñez, en pleno corazón de la Judería y a pocos pasos de la Mezquita, elaboramos nuestra carrillada ibérica estofada con productos locales seleccionados y el tiempo que requiere un guiso con historia.
Nuestro espacio combina el encanto de una taberna tradicional con el ambiente acogedor de una vinoteca moderna, creando el escenario perfecto para disfrutar de la gastronomía cordobesa en su máxima expresión. Te invitamos a reservar mesa y descubrir este plato junto a una copa de vino de Montilla-Moriles, tal y como lo servimos en nuestra carta de otoño.
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